Bajo endeudamiento: ¿Ventaja de firmas familiares?


Al empresario familiar no le gusta contraer deuda. Él quiere un patrimonio solvente para que, en el caso en que falte, sus hijos tengan un legado sólido.
Concibe sus negocios como proyectos de largo plazo para ser el sustento y soporte de su familia.
Cuando inicié la actividad de investigación en el campo de las empresas familiares en 1995, mi tesis doctoral se enfocó en la identificación de diferentes tipologías de familia y su desempeño económico y familiar.
Como producto secundario de esa tesis, encontré que las empresas familiares colombianas tenían un endeudamiento menor que las empresas no familiares, tema común en todos los países del mundo. Esto no era un descubrimiento diferencial, aunque también encontré que las empresas familiares con un mayor endeudamiento tendían a tener mayores rentabilidades sobre el patrimonio, lo cual es lógico desde el punto de vista financiero.
Sin embargo, el descubrimiento que sí ha sido diferencial es que las empresas familiares no utilizan el nivel óptimo de endeudamiento tradicionalmente estudiado por los financieros, que consiste en que el costo de la deuda de terceros sea inferior al costo ponderado de capital.
Se encontró que las empresas familiares tenían un segundo óptimo de endeudamiento, que es inferior al que acabamos de mencionar, debido a que cuando las familias empresarias van tomando deuda, los bancos suelen solicitar la firma de los socios, generando en los empresarios familiares una mayor aversión al riesgo de la deuda, reduciendo el buen desempeño familiar.
Contaré algunas experiencias que he vivido a lo largo de estos años de consultoría para esta clase de negocios, relacionadas con la forma como el empresario familiar concibe la deuda bancaria y su patrimonio. En términos generales, el empresario empírico que ha formado una empresa de ceros, con una gran idea, es un empresario que concibe la deuda bancaria como el dinero más costoso, incluso mucho más que su propio patrimonio y esto hace que conserve endeudamientos muy bajos, usualmente entre un 0% y un 20%.
También, en parte, porque a su patrimonio, desde el punto de vista formal, se le exige menor rentabilidad que lo que cuesta la deuda bancaria. Por lo tanto, el costo ponderado de capital de estos empresarios familiares es tan bajo, que logran tener una ventaja competitiva frente a las empresas no familiares logrando entrar en negocios de mayor riesgo.
En las empresas no familiares los accionistas exigen a su patrimonio una rentabilidad superior y por lo tanto el Wacc (Costo Promedio Ponderado del Capital) termina siendo superior. Lo anterior permite que a iguales condiciones de flujo de caja que presente un negocio, un empresario familiar lo tome, a diferencia del empresario no familiar.
Las razones por las cuales los empresarios familiares no le exigen rentabilidad a su patrimonio de la manera en que lo haría un empresario no familiar, en mi experiencia, se explica así: 1) Al empresario familiar no le gusta contraer deuda.
Él quiere un patrimonio solvente para que, en el caso en que falte, sus hijos tengan un legado sólido; y 2) el empresario familiar concibe sus negocios como proyectos de largo plazo para ser el sustento y soporte de su familia.
Lo que ustedes acaban de leer podría sonar como una herejía financiera para cualquier especialista en finanzas. No obstante, quiero recordar que los estudios (Anderson and Reeb, 2003) en el área de la empresa familiar han demostrado que estas compañías son más rentables que las no familiares.
Los empresarios más adinerados del mundo son empresarios familiares que han diversificado su patrimonio en negocios no relacionados, contrario a la lógica que suelen enseñar en las universidades, en donde los negocios no relacionados atentan contra las empresas. Pues bien, a las empresas familiares les ha funcionado. ¿Por qué se presenta esta dicotomía? ¿Por qué la lógica financiera de la empresa familiar no es igual a la lógica de la empresa no familiar?
Mi conclusión es que, durante siglos, se han estudiado a las empresas desde el punto de vista no familiar; se han estudiado las grandes corporaciones que cotizan en bolsa, y toda la lógica financiera se ha enfocado en inversionistas, no en empresarios, dejando de lado la lógica de las empresas familiares, que conforman el 90% de las empresas en el mundo.
Cuando se tienen empresas familiares con personas formadas con maestrías en las mejores universidades, es usual que estas inicien su búsqueda de recursos de terceros para su crecimiento; y aunque su rentabilidad sobre el patrimonio empieza a ser mayor, se suelen presentar conflictos familiares entre padres fundadores e hijos sobre cómo se concibe la deuda. Esta lógica lleva a que la generación con formación en finanzas empiece a rechazar negocios ya que el Valor Presente Neto no está acorde con la tasa de rentabilidad esperada en el corto plazo, contrario a lo que realizaban sus padres.
Colocaré un ejemplo comparativo entre dos compañías familiares en el sector de la construcción; una de ellas, con miembros de la familia educados en las mejores universidades, exigiendo a todos sus proyectos un 20% de rentabilidad. El objetivo de la otra familia es buscar un determinado número de proyectos que cubran los gastos fijos de su organización, esperando que los proyectos que se realicen en adelante contribuyan notablemente a la utilidad de la compañía.
En el primer caso existen muy pocos proyectos que generen el 20%; por lo tanto, cuentan con capacidad ociosa en su organización, mientras que en el segundo caso, al observar que los proyectos pagan los gastos fijos y un poco más, mantienen su capacidad de planta a un nivel adecuado, logrando altas rentabilidades en los proyectos adicionales que van llegando.
¿Quién está en lo correcto? Mi conclusión es: debemos enseñar finanzas para empresas familiares; debemos enseñar otra lógica financiera, la lógica financiera real que viven nuestras empresas familiares, diferente a la lógica de las finanzas de Wall Street, de empresas que no existen en este país. Señores académicos y profesores universitarios, los invito a hablar menos de betas apalancadas y a investigar más a los empresarios de nuestro país para que, a partir de nuestra realidad, les enseñemos unas finanzas más adecuadas a los actuales y futuros emprendedores de las empresas más importantes del mundo: las empresas familiares.
GONZALO GÓMEZ-BETANCOURT, PH.D. DIRECTOR ÁREA FAMILY BUSINESS, DE INALDE e-mail: gonzalo.gomez@inalde.edu.co
http://www.portafolio.com.co/negocios/administracion/bajo-endeudamiento-ventaja-de-firmas-familiares_8122080-3

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